Ya no nos queda esperanza. Desde la última comunicación todo se ha vuelto más inestable, más inmediato. Parece que todos, desde el silencio absoluto que nos acompaña, asumimos la llegada de lo inevitable y preferimos soportar el tránsito desde lo más íntimo, desde lo más personal. Todos menos ella, que tras su sensibilidad enfermiza, tras esos ojos que miran al infinito, sabe que solo hay que esperar, que todo llegará antes o después, pero que solo nos queda esperar.viernes, 28 de marzo de 2014
El final (microrrelato)
Ya no nos queda esperanza. Desde la última comunicación todo se ha vuelto más inestable, más inmediato. Parece que todos, desde el silencio absoluto que nos acompaña, asumimos la llegada de lo inevitable y preferimos soportar el tránsito desde lo más íntimo, desde lo más personal. Todos menos ella, que tras su sensibilidad enfermiza, tras esos ojos que miran al infinito, sabe que solo hay que esperar, que todo llegará antes o después, pero que solo nos queda esperar.
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