La luz del vagón parpadea de forma intermitente sobre nuestras cabezas, y mientras, va dejando ver los rostros exhaustos de extintos seres que abandonan una guerra que no les pertenecía. Su presencia fue decidida por iluminados de bolsillo que buscaban satisfacer egos despreciables mediante unas cábalas imposibles de soportar. El dolor, el sufrimiento y la pesadilla de observar a diario a cientos de personas arrodilladas, junto a los despojos corrompidos de semejantes a los que una vez amaron, nos hicieron inmunes al temor de las probables consecuencias de nuestros actos. Por eso hemos decidido subirnos al único tren orbicular que hemos encontrado. Sabemos que nunca llegaremos a ningún sitio, que el recorrido será eterno e interminable, y que el final será indeterminado, pero por fin sentimos algo parecido al sosiego.jueves, 19 de junio de 2014
Liberación
La luz del vagón parpadea de forma intermitente sobre nuestras cabezas, y mientras, va dejando ver los rostros exhaustos de extintos seres que abandonan una guerra que no les pertenecía. Su presencia fue decidida por iluminados de bolsillo que buscaban satisfacer egos despreciables mediante unas cábalas imposibles de soportar. El dolor, el sufrimiento y la pesadilla de observar a diario a cientos de personas arrodilladas, junto a los despojos corrompidos de semejantes a los que una vez amaron, nos hicieron inmunes al temor de las probables consecuencias de nuestros actos. Por eso hemos decidido subirnos al único tren orbicular que hemos encontrado. Sabemos que nunca llegaremos a ningún sitio, que el recorrido será eterno e interminable, y que el final será indeterminado, pero por fin sentimos algo parecido al sosiego.
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